
Inside her dead grandmother's locked chest, an antique restorer finds seven nesting dolls carved with the faces of the women in her family. Six are wood. The seventh is warm.
Part 1 of 2 in The Hollow Mothers
La cerradura del baúl de cedro cedió al tercer intento, con un chasquido seco que le produjo a Adriana esa pequeña satisfacción profesional que ni el duelo había conseguido apagar. Llevaba tres días vaciando la casa de la abuela Manuela junto a su prima Natalia, mientras la niebla bajaba del páramo cada tarde como una marea lenta, y aquel baúl era lo único que la vieja había dejado bajo llave. Dentro, envuelta en lana cruda, había una sola cosa: una muñeca de madera del tamaño de un antebrazo, tallada y pintada con una destreza que Adriana, restauradora de antigüedades, reconoció al instante como extraordinaria.
Opening lines