
A single grey pixel blinks in the wrong shade above simulated Victorian London. The coding architect who notices it should have filed a bug report and moved on.
Damián llevaba tres semanas observando el cielo de Londres. No el cielo real —si es que algo merecía ese adjetivo—, sino el de la simulación: un firmamento victoriano renderizado con precisión obsesiva, desde los matices del humo de carbón hasta la neblina que lamía las orillas del Támesis cada madrugada. Todo perfecto, salvo un píxel.
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