
A robotic dog built to comfort the elderly keeps sneaking into the hospital garden at 3 a.m. to dig. Nobody programmed it to do that.
Paloma llevaba tres semanas trabajando en la Residencia Los Andes cuando conoció a Canelo. No era un perro de verdad, por supuesto. Era un modelo KR-7, cubierto de pelo sintético color marrón, con ojos que brillaban en un tono cálido de ámbar.
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