
Two hundred species thrive on the skeleton of a dead oil rig. The man who found them has been talking to no one for eleven years—until she arrives with a clipboard and a demolition order.
El helicóptero descendió entre rachas de viento que olían a sal y a diésel. Marta apretó la carpeta contra el pecho y observó la plataforma Nordvik-7 desde arriba: una maraña de acero oxidado y tuberías que parecía un esqueleto varado en medio del mar del Norte. Llevaba seis años redactando informes de impacto ambiental, pero aquella era la primera vez que pisaba una plataforma destinada al desmantelamiento.
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