
Eight diplomats. Six languages. And a voice that doesn't belong to any of them — whispering instructions they've already started to follow.
La cabina de interpretación simultánea era un espacio reducido, apenas suficiente para dos personas, con un cristal grueso que la separaba de la sala principal del centro de convenciones. Emilia llevaba doce horas de trabajo acumuladas entre sesiones. Los ojos le ardían y un dolor sordo le crecía detrás de la frente.
Opening lines